ARGOS
Hera los encontrará juntos y, presa de los celos, convertirá a Ío en una ternera blanca. Esta encomienda a su amigo Argo, el gigante de cien ojos, que se encargue de vigilar a la ternera noche y día.
Resulta difícil imaginar un guardián mejor que Argo, el gigante mitológico que nunca dormía, ya que por las noches descansaba con 50 ojos, manteniendo los otros 50 siempre alerta. Rescatar a Ío parecía tarea imposible.
Sin embargo, Zeus confió la misión al dios Hermes (Mercurio para los romanos), el dios mensajero, del ingenio, la astucia y la mentira. Hermes apareció en el olivo donde se encontraban Argo y la ternera, disfrazado de pastor, y se valió del dulce sonido de su flauta para adormecer por completo a Argo, momento en el que le dio muerte decapitándolo y rescató finalmente a Ío


Comentarios
Publicar un comentario